Tu gato bebe poco: por qué pasa y qué puedes hacer

Gato bebiendo agua de un vaso

Si tienes la sensación de que tu gato no bebe casi nunca, no te lo estás imaginando. El gato doméstico desciende de un animal de zonas áridas que obtenía casi toda el agua de sus presas. Su instinto de sed es débil comparado con el de un perro.

El problema aparece cuando a esa herencia le sumamos una dieta de pienso seco, que ronda el 8% de humedad frente al 75% u 80% de la comida húmeda. La cuenta no sale sola.

1. Separa el agua de la comida

Es el cambio más barato y el que más gente ignora. A muchos gatos les incomoda beber justo al lado de donde comen. Prueba a poner el cuenco de agua en otra habitación, lejos también del arenero.

2. Pon más de un punto de agua

Dos o tres cuencos repartidos por la casa. Cuanto más se cruce con el agua sin ir a buscarla, más bebe. Es literalmente una cuestión de oportunidad.

3. Cambia el recipiente

Los cuencos hondos y estrechos obligan al gato a meter los bigotes contra las paredes, y a muchos eso les molesta. Un cuenco ancho y poco profundo, de cerámica o acero inoxidable, suele funcionar mejor que uno de plástico — que además se raya y retiene olores.

4. Pon el agua en movimiento

Si tu gato bebe del grifo o de la ducha y luego ignora su cuenco, ya te ha dicho lo que quiere. En la naturaleza el agua corriente es más segura que la estancada, y ese instinto sigue ahí. Una fuente resuelve eso.

Dos advertencias prácticas si te decides: los filtros son consumible y se cambian cada tres o cuatro semanas, así que cuéntalo en el coste; y no dejes nunca que funcione en seco, porque la bomba se estropea. Revisa el nivel cada dos días.

El truco de la comida húmeda

Si tu gato come solo pienso, añadir una lata o un sobre al día es la forma más directa de subir su ingesta de agua, porque el agua entra con la comida y no depende de que le apetezca beber. Cualquier cambio de dieta conviene hablarlo antes con tu veterinario.

Cuándo dejar de probar cosas

Todo lo anterior sirve para un gato sano que bebe poco. Un gato que de repente empieza a beber muchísimo, que orina mucho más de lo normal, o que hace lo contrario — va al arenero y no consigue orinar — no tiene un problema de recipiente. Eso es consulta veterinaria, y en el caso del gato que no puede orinar, es urgencia el mismo día.

Beber más agua le viene bien a un gato de interior. No previene ni cura nada, y ningún accesorio sustituye un diagnóstico.

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